Células

Leyendo lo del nacimiento de la sucesora, me tropiezo con el anuncio de una empresa que se dedica a congelar células madre extraídas del cordón umbilical.
Leo el enlace, que, a su vez, viene enlazado en los anuncios google de la edición digital de El País.
Copio y pego:
- El trasplante con células madre de la SCU es hoy en día un tratamiento en más de 40 enfermedades graves (leucemias, linfomas, neuroblasmas, talasemia, etc)
- Si no se han conservado las células madre del cordón umbilical es necesario encontrar donante compatible y esto puede ser tan difícil que un 40% de las personas que buscan no lo encuentran.
- Pero la SCU también sirve para los familiares y de hecho, las posibilidades de éxito en trasplantes utilizando células de hermanos es del 63% frente a un 29% utilizando células de otras personas.
- Además de los tratamientos que se realizan hoy en día con la SCU, existen más de 500 líneas de investigación que abren nuevas posibilidades.
- Es una oportunidad única en la vida.
O sea, que esta cosa tan alucinante y beneficiosa se puede hacer.
¿Y por qué no se está haciendo para todos, o por lo menos facilitando que pueda hacerse también a las personas con menos recursos?
Porque, claro, la empresa ésta cobra: 1375 € .
Que no es que sea una cantidad astronómica si la comparamos, por ejemplo, con algunas gilipolleces de la cirugía plástica. Pero que resultará inalcanzable para muchísima gente en circunstancias de afrontar los gastos de un recién nacido. Por no hablar, por supuesto, de habitantes de países pobres donde, vamos, ni en sueños verán estos milagros de la ciencia en años.
Y es que seguro que el coste real del proceso es mucho más bajo que esa cantidad y que igual-digo yo- la Sanidad pública podría afrontarlo o, al menos, subvencionarlo en parte si, verbigracia, empezaran por dejar de pagar sueldos astronómicos a parásitos e inútiles, metidos a gestores por puro clientelismo político.
Porque, ¿acaso no resultaría también más barato, a la larga, que los tratamientos por esas enfermedades?
Es un suponer, vamos.
Seguramente no ocurrirá así. Las personas que, en el futuro, vayan a padecer alguna de esas cuarenta enfermedades graves y no encuentren donante de células madre, tendrán ocasión de experimentar, en carne propia, eso tan obvio que es la materialización pura y dura de la injusticia en nuestra vida cotidiana. Esa injusticia que a mí me parece la más jodida de todas porque, a poco que abundaran menos la desidia y la cara dura, no vendría a ser, ni mucho menos, utópica su solución.
Y sólo es un ejemplo que me ha saltado a los ojos, así de repente, de este tipo de sinrazones. Lo hay a cientos y se ven todos los días.
Sé que resulta algo intempestivo entre tanta dicha por el feliz alumbramiento, pero... Es lo que hay.



