Imágenes

Me está contando escenas de una película y le contesto que todos tenemos una colección de imágenes-recuerdo que nos resultan conmovedoras, que provocan en nosotros una emoción intensa cuando las volvemos a encontrar, bajo diferentes variaciones, en la realidad cotidiana.
Me pregunta por qué, claro, pero hace mucho tiempo que yo ya no sé contestar a la mayoría de sus preguntas, de modo que le cuento algunas de esas escenas que vienen a mi memoria personal.
Extrañamente, una es un hombrecillo anodino sentado en la sala de espera de un hospital, los codos apoyados en las rodillas y la mirada perdida en el dibujo del suelo, pálido y con expresión ausente. No era nadie especial, sólo una persona más de aquel pequeño universo.
Otra, mucho más cálida y gratificante, es mi propia sombra mientras camino por un claustro soleado. Es porque pasé muchos años de mi vida sin prestar atención a mi sombra. Luego, un día, me la encontré por sorpresa en semejante sitio y me alegré mucho de verla.
Por supuesto, la propia Alicia, un día muy lejano en el que estaba lloviendo y me asomé a la ventana sosteniéndola en brazos. Se quedó dormida como un tronco en cuestión de segundos mientras oía la lluvia. Asi que, para mí, una madre mirando por una ventana, con su hijo pequeño en brazos, es otra de esas imágenes especiales.
Ella también tiene una que me explicó y que me dejó de una pieza, igual que tantas cosas suyas me dejan de una pieza: una mujer vieja comiendo su plato de comida, inclinada ante la mesa y realizando el esfuerzo repetido de levantar la cuchara para nutrirse. Cada vez que, tan frágil y vulnerable, levanta la cuchara para llevarla hasta su boca, ha ganado otro segundo a la muerte. Sabe que al final la muerte prevalecerá, pero aun así repite su gesto de alimentarse y esto, opinan el corazón y la inteligencia de Alicia, es algo muy tierno y heroico.
Eso me dijo la pavita, no hará ni una semana.
No con todas estas palabras de lenguaje escrito, pero sí con este significado, tal cual.
Ésa es la imagen que emociona a mi hija.
Aunque, claro, ella ya no recuerda por qué. :-)
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Img.- Rembrandt, Anciana con las Manos Juntas.