« Home | Imágenes » | Y canta en diresto, que no canta en play-boy » | Agua y Granito » | Picarse las patas » | Gente Tóxica » | Mar de Fondo » | ¡PUAG! » | » | Rarezas » | Fuego » 

Saturday, December 02, 2006 

precisiones

Hace dos meses que no me atrevo a mirarte.

No me atrevo porque, quizá sin tener ni idea, tocaste tiempo atrás mi fibra más dolorosa. Y ya está, ya no quiero más emociones por ese lado. No puedo permitírmelo.

Te quise y luego no te quise. Es largo de explicar, pero aún te quiero y no te quiero. Y no consigo, creo que no conseguiré nunca, dejar de no-quererte y permitir el paso a la corriente del afecto, un paso diáfano y contínuo que preserve la armonía deseable entre dos amigas.

Soy así. No soy fácil, nunca lo he sido y nunca lo seré.

Te quiero porque eres difícil también; porque tu cerebro pincha y corta, y estalla en fuegos artificiales, y tus palabras quedan a veces muchas horas en la atmósfera, igual que un perfume de risas. Como las mías.

Porque tienes una herida dentro -aunque no siempre la reconozcas- igual que yo, e igual que yo sobrevives a ella todos los días de tu vida.

Y no te quiero por motivos que me callo, en uso legítimo de mi perfecto derecho a callarme. Al fin y al cabo, ahí es donde tú también te callas. Siempre te has callado, y yo también, porque entre tú y yo hay... ¿un muro?.

No tirivalices, es extraño lo que ha estado ocurriendo y mi estallido final contenía una (me pone el vello de punta decirlo, de verdad) ira que a mí misma me ha dejado de una pieza.

Tenía que pasar, tenía que pasar, tenía que pasar...

Ahora ya ha pasado.

Soy yo quien se calla definitivamente, ¿no te has dado cuenta?. Yo rompo, yo me marcho. Y cuando digo que me callo definitivamente, quiero decir que te doy la razón a ti, que soy yo quien se ha comportado de manera incorrecta. Incorrecta, si bien no del todo injusta, creo que tú lo sabes bien.

Tu pequeño mundo encantador supe en todo momento que lo dejaba tal y como lo encontré: tuyo. Y tuyo es. No se trata de una generosidad improcedente que no me correspondería, sino de realidad pura y dura.

De una forma o de otra, durante mucho tiempo, todos hemos sido un poco tuyos. Eso no se puede olvidar, porque hubo dicha. Hubo ingenio y belleza, cosas que necesitamos como hermosa gente que somos.

Pero yo sabía que para mí se tenía que acabar y también esta razón me la callo.

Acabado está. Sólo para mí, se entiende. A ti te lo deseo como disfrute y un poco también-¿ves como no te quiero?- como la dorada jaula que es.

En otro tiempo, puede que volvamos a reir. Cuando los muros se vuelvan transparentes y las medias verdades (putas medias verdades, mil veces peores que las mentiras) se batan en retirada.

Ahora no puede ser.

...........................................

Este blog se va de vacaciones un tiempo. O dos.

ecoestadistica.com