Momento subversivo

"Este concepto del amor (como una necesidad insoslayable que da sentido a nuestra vida entera) aparece con especial fuerza en la educación sentimental femenina. A los hombres se les educa para realizarse a través del amor, pero a nosotras, a mi generación, se nos ha educado para realizarnos por medio del matrimonio, a veces con mensajes explícitos (la célebre frase que me dijo una monja: "tienes que hacer los deberes para que de mayor puedas ayudar a tus hijos a hecerlos")... A las mujeres occidentales, en general, se nos ha socializado en un concepto del romance que está por encima de todo lo demás: si tienes fama y fortuna pero no tienes amor, no eres nada; en la guerra y en el amor todo vale; ha de hacerse cualquier cosa por amor... Así, cuando una elige un novio o un marido, se supone que es su apuesta fundamental y de por vida, y que separarse de él será un terrible lamparón en el ego y la imagen pública de la esposa. Piensen si no en las expresiones que se usan para hablar de un divorcio: "matrimonios fallidos, relaciones fracasadas, errores sentimentales...", cuando una separación a tiempo es un logro, un triunfo y un acierto."
(Lucía Etxebarria, Ya no sufro por amor)
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Yo añadiría la molestia, nada desdeñable, que representa la papanatez de los estereotipos. Molestia lo considero porque me afecta directamente, ya que se me puede almacenar en el cajón de las arrastradoras del baldón social de fracaso, ése que dice la Lucy más arriba.
Algo así como la encarnación de los terrores de Bridget Jones, juas.
Da igual ser reconocida en el trabajo; tener amigos antiguos y nuevos; inquietudes y aficiones que proporcionan variados placeres; que las relaciones -las importantes, incluída la relación con el ex- sean fuente de afecto, de apoyo y de más buenos que malos momentos.
Y sobre todo, que todas esas cosas, las haya conseguido la interfecta con su (mi) propio esfuerzo personal, lo cual no ha sido moco de pavo, creáseme, porque muchísimos factores han jugado y juegan en contra.
Ah, pero no... aunque la interfecta fuera Einstein o Cristóbal Colón, tendría ese puntito flaco que permite a cualquier lerdo o lerda sentirse superior sin el menor temor al ridículo ni al patinazo, ya que pertenece al selecto círculo de los "normales" (¿?).
Buenas noches, hermanos y hermanas, de parte mía y del señor John Coltrane, que está interpretando A Love Supreme.
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Img.-Tito Lugo, Chica en la playa, 2005











